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¿Qué pasa si se tiene el tubo de escape de tu automóvil dañado?

Un problema constante que se puede presentar en el automóvil, refiere al tubo de escape, elemento que vacía todos los gases de escape a la atmósfera. Esta pieza es imprescindible para el buen funcionamiento del motor.

Como es lógico, con el paso del tiempo el tubo de escape se deteriora y oxida, produciendo roturas de sus paredes. Esta situación la podría notar el conductor sin dificultad, ya que emite un ruido metálico muy fuerte al acelerar.

“Es muy habitual que (el tubo de escape) se pueda dañar por golpe, aunque también se da esto por la condensación de agua en su interior. Es por eso que, en ocasiones, el escape se va pudriendo poco a poco hasta que se rompe”, explica el mecánico automotriz profesional Joaquín Moreto.

Pero, ¿qué consecuencias puede traer tener el sistema de escape deteriorado? Según Moreto, de encontrarse en mal estado podría verse afectado considerablemente la potencia y el rendimiento del vehículo.

“Se podría dar que, por falta de mantenimiento, los carbones que salen de la combustión se adhieran a las paredes de la tubería lo que provoca la reducción de su diámetro. Esto llevará hasta la pérdida de potencia”, explica.

Asimismo, el experto sostiene que “si el automóvil emite niveles de gases y ruido más altos de lo normal, puede ser debido a fallas en el tubo de escape. En los carros de inyección, una fisura en la tubería de escape permite que el oxígeno del ambiente entre al tubo, lo que provoca desajustes en las funciones del motor. Dicha situación aumenta el consumo de combustible”, finaliza.